Desgarro muscular PDF Imprimir E-Mail

DESGARRO MUSCULAR

Un desgarro muscular o tirón muscular es una rotura parcial o completa de las fibras musculares a causa de un fuerte impacto (lesión traumática). Ocurren con mayor frecuencia cuando los músculos que se encuentran fríos, fatigados o débiles por la falta de uso y se someten a un esfuerzo súbito y extremo. Aunque en algunos casos existen otros factores como ser:

  • Mala preparación previa del músculo, no realizar o realizar de forma incorrecta ejercicios de calentamiento o estiramientos antes de la actividad física.

  • Traumatismos.

  • Una mala circulación sanguínea (tanto venosa como arterial), ocasiona que durante el ejercicio el músculo no recibe el aporte suficiente de flujo sanguíneo con lo que las sustancias de desecho no se eliminan adecuadamente; ello implica a su vez una posible “intoxicación” del propio músculo.

  • Sedentarismo, en personas sedentarias se debilitan las fibras musculares haciéndolas más propensas a sufrir un desgarro.

  • Desnutrición, que debilita la capacidad contráctil de las fibras musculares,

  • Enfermedades, como por ejemplo la diabetes.

Al momento de producirse la lesión se siente un dolor como de puñalada o una punzada y se puede escuchar un chasquido, Limitación muscular funcional (Dificultad de movimiento). Asimismo, en la zona afectada se pueden observar, Tumefacción (hinchazón) y hematoma (moretón). Muchas veces, y dependiendo del grado de lesión, se puede notar un área de depresión al pasar los dedos sobre el área afectada.

Teniendo en cuenta estos síntomas y signos, más ciertos estudios complementarios como ser la ecografía y la resonancia magnética, el equipo médico definirá el grado de lesión y el tratamiento a seguir.

Es importante destacar que el tratamiento comienza inmediatamente producida la lesión: vendaje compresivo, hielo local, sobre elevación del miembro afectado y analgésicos-antiinflamatorios. Luego, y una vez estadificado el grado de lesión, se decidirá el tipo y la duración del tratamiento.

Nuevamente es importante destacar que muchas veces estas lesiones es posible prevenirlas, para ello es importante:

-  Una nutrición adecuada, previene el adelgazamiento de las fibras musculares, con lo que serán de mayor resistencia.

- Antes de realizar cualquier actividad deportiva es importante que el propio deportista sea consciente de la importancia de realizar un correcto protocolo de calentamiento (entrada en calor). La preparación previa del músculo con ejercicios de calentamiento, estiramientos o incluso masoterapia aplicada por el kinesiólogo, mejorará el rendimiento del deportista y se obtendrá un mayor aprovechamiento de sus cualidades físicas.

Asimismo, es importante que el deportista mantenga el calor obtenido (ya sea durante la fase de entrenamiento o la del propio juego). Para ello el colocarse prendas de abrigo es suficiente; por ejemplo en el entretiempo de un partido de fútbol.