ESGUINCE
DE TOBILLO
El
tobillo es una articulación formada por distintos huesos. Estos se
mantienen unidos entre sí a través de ligamentos, los cuales en
ciertas ocasiones se distienden
o desgarran ocasionando una de las lesiones deportivas más comunes
como es el esguince de tobillo.
Esta
distensión generalmente se sufre cuando el paciente súbitamente
tuerce su tobillo demasiado o cuando fuerza la articulación fuera de
su posición normal, esto último, por ejemplo, cuando cae sobre su
pie de una manera anormal después de un salto o al caminar o correr
sobre una superficie que no es uniforme.
Como consecuencia se produce dolor, edema (hinchazón), e incluso
hematomas (moretones) en la zona afectada.
Según
cuantos ligamentos estén distendidos, y cual sea el grado de
distensión, el esguince se clasifica en distintos grados. Esto lo
hace el médico, realizando el interrogatorio y examen físico del
paciente y a veces solicitando algún estudio más específico como
ser una radiografía, y es importante para saber cuánto tiempo
demandará la recuperación.
Dicha
recuperación se basa en principios comunes que se van aplicando en
diferentes etapas según sea el grado de lesión. Estas son medidas
conservadoras en la mayoría de los casos, sin embargo si la lesión
es muy grave es necesaria una cirugía reconstructiva.
Por
tal motivo podemos decir que la primera etapa del tratamiento consta
generalmente de inmovilización relativa del tobillo, la aplicación
de hielo local, la toma de antiinflamatorios, el reposo relativo con
el miembro sobre elevado. Luego se inician sesiones de trabajo
kinésico que generalmente consta de aplicación de ultrasonido y por
último, y fundamental, se realizan ejercicios de fortalecimiento
para evitar que la lesión se repita.
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